El sérum se ha convertido en un imprescindible de cualquier rutina facial. Su secreto está en la concentración: contiene más principios activos que una crema y, gracias a su textura ligera, penetra con facilidad.
Sérum o crema: ¿en qué se diferencian?
La crema hidrata y protege la superficie de la piel; el sérum trata necesidades concretas, como las manchas, la falta de luminosidad o las arrugas. No se sustituyen: se complementan. Primero el sérum y después la crema.
Qué activo elegir
- Vitamina C: luminosidad y protección antioxidante. Ideal por la mañana.
- Ácido hialurónico: hidratación intensa para todo tipo de pieles.
- Retinol: antiedad y renovación celular. Solo por la noche.
- Niacinamida: poros, rojeces y exceso de grasa.
Cómo aplicarlo
Sobre la piel limpia, aplique dos o tres gotas y extiéndalas con suaves presiones por el rostro y el cuello. Espere un minuto a que se absorba antes de aplicar la crema.
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