La piel se renueva de forma natural, pero con la edad, el sol o la contaminación ese proceso se ralentiza y las células muertas se acumulan. El resultado es una piel apagada y con textura irregular. La exfoliación ayuda a recuperar la luminosidad.
Beneficios de exfoliar
- Piel más luminosa y uniforme.
- Mejor absorción de los sérums y cremas.
- Poros más limpios y menos imperfecciones.
- El maquillaje se aplica de forma más homogénea.
Exfoliante físico o químico
Los exfoliantes físicos contienen pequeñas partículas que arrastran las células muertas con un suave masaje. Los químicos, con ácidos como el glicólico, el láctico o el salicílico, disuelven la unión entre las células sin necesidad de frotar y suelen ser más suaves para las pieles sensibles.
¿Cada cuánto?
Como norma general, una o dos veces por semana. Las pieles grasas pueden tolerar algo más; las sensibles, una vez por semana con un producto suave. Si nota tirantez o rojeces, reduzca la frecuencia.
Después de exfoliar, la piel está más receptiva: es el momento ideal para una mascarilla o un buen sérum, y no olvide la protección solar al día siguiente.




